La Corraleja trae una diarrea explosiva, dicen, desde que Ulises Lara, su camotón, salió de la Fiscalía de Asuntos Relevantes de la FGR por extorsionar a empresarios y ser, además, informante de las agencias norteamericanas. No ha dicho ni pío sobre los últimos acontecimientos y se ha refugiado en su librería en donde comparte espacios con Vanesa y Pérez Ricart a pesar de la oposición de Cinthia. Pero por lo pronto, según aseguran personas cercanas, no quiere ni salir a la calle porque siente que El Bayo Valenzuela le pisa los talones y le ronca en el cráneo. Tiene que estar cerca del sanitario porque la diarrea explosiva no avisa, sino explota, y de ahí su nombre que se ha ehcmhi tan famoso en estos días. También, hay que escribirlo, le pone muy duro a las carta blanca y eso aligera la carga. Pero, la verdad de las cosas, anda como enfermo, aunque siempre lo haya estado, por la ausencia de su cómplice en la Fiscalía General del Estado.