Juárez

Reviven historia de oso polar que sorprendió a generaciones de juarenses

  • Por Editora M

Ciudad Juárez, Chih.– El Gobierno Municipal de Ciudad Juárez compartió a través de sus redes sociales la historia de uno de los recuerdos más emblemáticos de la ciudad: el enorme oso polar disecado que durante décadas cautivó la atención de miles de fronterizos y visitantes desde el interior de una agencia automotriz.

De acuerdo con la publicación, a finales de la década de 1960, cuando la ciudad vivía una etapa de crecimiento comercial, el gigantesco ejemplar se convirtió en una de las principales atracciones de la entonces agencia de autos Juárez Comercial, propiedad de la familia Bush, ubicada sobre la calle 5 de Mayo, entre la avenida 16 de Septiembre y la calle Del Comercio.

El imponente mamífero permanecía en el centro de la sala de exhibición, donde despertaba el asombro de quienes acudían al establecimiento. Posteriormente, cuando la agencia se trasladó a la esquina de la entonces carretera Panamericana y calle Nueva —actual Paseo Triunfo de la República y avenida Plutarco Elías Calles—, el oso también fue llevado al nuevo inmueble, donde continuó siendo un símbolo del lugar durante varios años.

La historia difundida por el Municipio explica que el ejemplar llegó a Ciudad Juárez gracias a Don Pablo Bush Romero, concesionario de la agencia Ford y reconocido por su trayectoria como explorador y pionero de la arqueología subacuática en México.

Antes de dedicarse a la investigación científica, Bush Romero fue cazador durante más de 20 años, realizando expediciones en distintos países de Asia, África, Centroamérica y México. Durante ese periodo reunió diversas piezas de fauna, entre ellas el oso polar y una jirafa, que posteriormente fueron exhibidas en la agencia automotriz.

Con el paso del tiempo, el empresario abandonó la cacería para enfocarse en la exploración e investigación del patrimonio subacuático. Su trabajo lo llevó a participar en importantes expediciones, entre ellas las realizadas en el arrecife Chinchorro, además de mantener una estrecha relación de amistad con el explorador francés Jacques-Yves Cousteau, con quien compartió proyectos e intereses científicos relacionados con el mar.

Tras permanecer varios años en exhibición, el histórico oso polar fue donado a la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, donde forma parte del patrimonio universitario.

Finalmente, el Gobierno Municipal invitó a la ciudadanía a compartir sus recuerdos sobre esta singular pieza, preguntando a los usuarios de redes sociales si alguna vez tuvieron la oportunidad de ver al famoso oso polar en la agencia Ford o si conocen la historia a través de sus familiares, generando una ola de comentarios cargados de nostalgia entre los juarenses.

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