• Por Editor R

Ahí nomás para que vean la seriedad del Senador El Loerilla Juan Carlos Loera de la Rosa. Dejó literalmente plantados a los del Stauach en Cdmx, en donde se supone les acompañaría para gestionar recursos para el sindicato. Pero, quién sabe si amanecido o aturrado, muy a su estilo, Juan Carlos apagó el celular, cerró las puertas del whats app y se tiró a la hueva. Nadie sabe qué tenía que hacer él en una reunión con la SEP pero al final no se presentó y dejó tirados a Conchis-Conchis y Juan Pablo Delgado en la capital del país. El Loerilla debería estar preocupado por arreglar sus entuertos antes que andar en la grilla. Por ejemplo, el cochinero que dejó en la delegación estatal del Bienestar, en donde no se llevó las puertas porque no consiguió troca para cargarlas. Y todavía que Mayra Chávez se ha dedicado a limpiar la casa sin hacer ruido, el malagradecido lanza ataques sin fundamento. Son las órdenes que recibe de su patrón La Corraleja sin moraleja, claro está, pero también debería tener una pizca de agradecimiento, porque un día podría cambiarle la suerte. Le dicen El Mala, por mal agradecido y se dice que muy pronto no tendrá de otra que apretar los dientes.

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