Local

Cumple Marcha del Orgullo más de 40 años de historia en México

  • Por Editora Dai

Súmate a nuestro Canal de Difusión en WhatsApp

México.– Cada mes de junio, las principales avenidas del país se convierten en el escenario de la Marcha del Orgullo, una movilización anual con más de 40 años de historia en México, que conmemora una de las luchas por los derechos civiles más significativas.

De acuerdo con un análisis realizado por la socióloga María de Jesús González Pérez en su investigación titulada "Marcha del orgullo por la diversidad sexual. Manifestación colectiva que desafía las políticas del cuerpo", este movimiento social comenzó a gestarse formalmente a principios de la década de 1970.

Su nacimiento estuvo fuertemente influenciado a nivel internacional por los históricos disturbios de Stonewall, ocurridos el 28 de junio de 1969 en Nueva York, así como por el complejo contexto político nacional derivado del movimiento estudiantil de 1968.

El arraigo de esta lucha en el territorio nacional se consolidó gracias al impulso de colectivos pioneros como el Frente de Liberación Homosexual, el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR), Lambda de Liberación Homosexual, Lesbos y Oikabeth, agrupaciones que sentaron de manera definitiva las bases organizativas del orgullo en la República.

La investigación académica detalla que estas organizaciones hicieron su primera aparición conjunta en la esfera pública el 2 de octubre de 1978, en el marco de la marcha por el décimo aniversario de la matanza de Tlatelolco. Un año más tarde, en junio de 1979, el bloque civil articuló de forma exitosa la primera Marcha del Orgullo Homosexual en la historia de México, haciéndola coincidir con las conmemoraciones mundiales del movimiento de Stonewall.

En aquel entonces, el pliego petitorio inicial de los activistas se concentraba en demandas fundamentales de carácter legal y humanitario, tales como erradicar los prejuicios institucionales y sociales que catalogaban a la homosexualidad como un delito o una patología médica, exigir el cese a la represión, defender la libre expresión afectiva y reivindicar la libre orientación sexual como un derecho político y humano irrenunciable.

Con el paso de las décadas, la movilización transitó por diversas etapas de transformación estructural. Tras un periodo de relativo estancamiento durante los años ochenta, la irrupción de la crisis sanitaria por el VIH/Sida reconfiguró por completo la agenda del movimiento, volcando los esfuerzos colectivos hacia la exigencia de políticas públicas de salud dignas, campañas masivas de prevención y un combate frontal a la estigmatización médica.

Para la década de los noventa, las demandas se expandieron hacia el terreno de la procuración de justicia con la exigencia de esclarecer los crímenes de odio por homofobia, impulsando al mismo tiempo el reconocimiento pleno de los derechos civiles de la comunidad LGBT+.

González Pérez concluye que, tras más de 40 años de trayectoria, la Marcha del Orgullo se ha consolidado como una herramienta de visibilización indispensable en México; no obstante, advierte que la erradicación total de la homofobia y la discriminación sistemática permanecen como los desafíos más urgentes para edificar una sociedad equitativa.

Comentarios