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Ignora Celia Maya graves señalamientos contra el juez Alcoverde

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  • Por Editora Dai

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Chihuahua.— En un acto que contradice la transparencia exigida a las nuevas instituciones de vigilancia interna, la magistrada Celia Maya García, presidenta del Tribunal de Disciplina Judicial del Poder Judicial de la Federación, optó por el silencio y el desdén ante los cuestionamientos de la prensa.

Los reporteros buscaban obtener una postura oficial frente a la acumulación de quejas y señalamientos de corrupción que pesan sobre el juez de control federal, Roberto Antonio Alcoverde Martínez, a quien la opinión pública y diversos sectores han apodado “Narcoverde”.

La actitud evasiva de la magistrada se da en un contexto de urgencia institucional, ya que sobre el juez Alcoverde recaen acusaciones de extrema gravedad. Entre ellas, destaca su actuación en el caso de la familia Borruel, donde se le señala por presuntamente favorecer a Carlos Borruel Vaquera y a su círculo cercano, pese a denuncias por amenazas de muerte con armas de fuego contra un directivo de medios de comunicación, así como supuestos vínculos de dicha familia con el crimen organizado.

A este panorama se suma la confrontación directa con la justicia local de Chihuahua, luego de que el fiscal Anticorrupción del Estado, Luis Abelardo Valenzuela Holguín, formalizara un recurso de recusación en contra de Alcoverde, al argumentar una pérdida total de objetividad, imparcialidad y ética profesional. Según el fiscal, el actuar del juzgador se ha transformado en un asedio constante hacia la Fiscalía, extralimitándose en sus facultades para beneficiar de manera particular a una de las partes en procesos penales.

La cuestionada imparcialidad del juez también se refleja en el manejo del proceso penal contra Salvador Humberto S. V., alias “El Verín”, presunto líder de una célula del Cártel de Sinaloa. El caso presenta una demora de más de medio año, con al menos seis cancelaciones consecutivas de la audiencia intermedia por motivos que van desde incapacidades médicas del juez hasta la falta de entrega de documentación, lo que mantiene el proceso estancado y en un escenario de posible impunidad.

Pese a la relevancia de estos hechos para la confianza ciudadana en el Poder Judicial, la magistrada Celia Maya García evitó cualquier posicionamiento.

Al ser abordada por los medios de comunicación para fijar una postura sobre las acciones disciplinarias que ameritaría el juez Alcoverde, la funcionaria se limitó a decir “nos vemos al ratito”, mientras se retiraba, sin atender los cuestionamientos sobre un juzgador cuya actuación se encuentra bajo señalamientos.

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