Preserva Doña Cecy casi 70 años de tradición tamalera
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- Por Editora EL
Chihuahua. - Lo que comenzó con un balde de tamales recorriendo las calles de la colonia Obrera y la Santa Rosa, hoy es un pilar de la gastronomía chihuahuense. Con casi siete décadas de historia, los Tamales de Doña Cecy se mantienen como un referente de sabor y perseverancia, ahora bajo el resguardo de sus hijos, quienes mantienen viva la llama que su madre encendió a mediados del siglo pasado.
Roberto Rodríguez, hijo de la fundadora, recuerda con precisión los inicios de su madre.
"Primero anduvo casa por casa, para 1974, el punto de encuentro era la esquina de lo que hoy es un Oxxo en la colonia Santa Rosa, ahí, para evitarle la fatiga de subir el cerro, sus hijos le ayudaban a bajar el balde para recargar la mercancía”.
La jornada de Doña Cecy era extenuante pero gratificante ya que comenzaba a las 6:00 de la mañana picando carne y el chile, y terminaba cerca de las 10:00 de la noche tras recorrer el centro de la ciudad.
"Sacaba para 'chivear' (subsistir) y para volver a invertir, así pasaron los primeros 20 años", comentó Roberto, quien desde pequeño se involucró en el negocio familiar cargando las ollas.
La permanencia de los tamales en su ubicación actual no fue obra de la casualidad, sino de la adaptación, ya que luego de varios años de estar a la intemperie (de 1974 a 1991), las remodelaciones de los locales vecinos los obligaron a moverse unos metros, hasta que en 1991 comenzaron a rentar el espacio actual.
Finalmente, en 1999, el sueño de un local propio se hizo realidad, tras el fallecimiento de Doña Cecy en el 2011, la responsabilidad de mantener la receta original recayó en sus hijos.
Aunque el negocio opera todo el año, Roberto explicó que la verdadera "bonanza" llega con el frío, durante los meses de noviembre, diciembre y enero son los que permiten generar el ahorro necesario para el resto del año.
La temporada alta culmina oficialmente el 2 de febrero, Día de la Candelaria, cuando aquellos que "sacaron el niño Dios" en la Rosca de Reyes acuden a cumplir con el compromiso culinario.
Ante la proliferación de puestos de tamales con el mismo nombre, Roberto es enfático al decir que los de la Avenida Carranza (calle 11) son los originales.
"Aquí los hacemos y solo nosotros vendemos aquí; no distribuimos a otro lado", aclaró.
Si bien reconoce que sus hermanos tienen sus propias sucursales (alrededor de 14) y que existen otros negocios "piratas", defiende la autenticidad de su cocina como el corazón de la tradición que inició su madre hace ya casi 70 años.
Para Roberto, el mensaje es claro, que no se pierda la tradición de comer tamales, y que el público sepa distinguir el sabor que inició en un balde y hoy es un legado histórico de Chihuahua.
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