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Afirma sacerdote que la fe llama a elegir siempre lo mejor

  • Por Editora Dai

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Chihuahua, Chih.– Durante la celebración eucarística de este domingo en la Catedral Metropolitana de Chihuahua, el presbítero Justino Ramírez Rodríguez dirigió un mensaje a la comunidad católica en el que enfatizó que la enseñanza central de Jesucristo trasciende la simple distinción entre el bien y el mal, instando a los creyentes a orientar su voluntad hacia la elección constante de "siempre lo mejor". Ante decenas de feligreses reunidos en el templo de la arquidiócesis, el sacerdote invitó a hacer una pausa dominical para reflexionar sobre las decisiones cotidianas que marcan la vida espiritual.

Durante la homilía basada en los pasajes bíblicos del día, el clérigo evocó la figura del rey Salomón, a quien Dios concedió el don del discernimiento para gobernar con sabiduría y distinguir la rectitud de la perversidad. Sin embargo, Ramírez Rodríguez sostuvo que para la fe cristiana la verdadera encomienda exige un paso más allá de la comprensión teórica, pues implica optar de manera activa y decidida por aquellas acciones, actitudes y valores que conducen de forma directa hacia el bien común y el crecimiento personal.

En su disertación, el sacerdote aclaró que el mal no forma parte del proyecto original de Dios, sino que representa una semilla dañina sembrada por "el enemigo" que no logra opacar la bondad divina. Bajo esta premisa, exhortó a la feligresía a revisar con detenimiento qué tipo de valores han cultivado en sus hogares y en sus dinámicas diarias, haciendo un llamado enérgico a evitar que la discordia, el egoísmo o la cizaña echen raíces en el corazón de las familias chihuahuenses.

El presbítero comparó la vivencia de la fe con el hallazgo de un valor inestimable, recordando que el Reino de los Cielos se asemeja a quien tropieza inesperadamente con un tesoro de eternidad. Explicó que incluso aquellas personas que se han mantenido alejadas de la vida eclesial, desconfiadas de la fe o apartadas de los sacramentos, experimentan una transformación profunda al encontrarse con Jesús, por lo que renovó la invitación a mantener abiertas las puertas de la comunidad a todos los sectores de la sociedad.