Chihuahua.- El Tribunal Superior de Justicia (TSJ) del Estado de Chihuahua paralizó prácticamente todas sus actividades durante un lapso de cinco días consecutivos, al hilar el fin de semana con tres días inhábiles que convirtieron la semana laboral en un “superpuente”.
La medida, que dejó en pausa cientos de trámites, audiencias y expedientes, provocó una ola de indignación tanto en el gremio bursátil y jurídico como en la ciudadanía que esperaba atención en los juzgados ya que el cese de labores arrancó desde el sábado y se extendió a lo largo del domingo, lunes, martes y miércoles, periodo en el cual las puertas de los juzgados y oficinas administrativas permanecerán cerradas en su mayoría. La suspensión formal de plazos y términos procesales durante casi una semana completa paralizó la impartición de justicia en la entidad, generando un severo rezago en procesos penal, civil, familiar y laboral.
La molestia no se hizo esperar entre las barras y colegios de abogados, quienes calificaron la interrupción como un exceso injustificado que atenta contra el derecho a una justicia pronta y expedita.
Mientras el reclamo crece en la opinión pública, las autoridades del TSJ enfrentan un fuerte cuestionamiento por priorizar el descanso institucional sobre el rezago judicial que aqueja al estado.