Local

La seguridad no es opcional: mineros alzan la voz en el Ángel

  • Por Editora Dai

Súmate a nuestro Canal de Difusión en WhatsApp
 

Chihuahua.- Luego de una movilización que culminó en la emblemática Plaza del Ángel, el sector minero de Chihuahua alzó la voz para fijar una postura contundente frente a la crisis de seguridad que atraviesa el gremio. 

En su discurso, representantes de los trabajadores mineros aclararon que esta movilización no respondió a intereses empresariales, partidistas ni de asociaciones específicas, sino al sentir genuino de quienes día a día laboran en los proyectos mineros.

Durante la concentración, se hizo un agradecimiento especial a las familias presentes y a aquellos trabajadores que, por encontrarse en turno en las minas o proyectos remotos, siguieron la jornada a la distancia. 

Los oradores enfatizaron que la situación actual ha dejado de ser una cuestión de estadísticas para convertirse en una "fractura ética" que atraviesa a todo el gremio, haciendo especial énfasis en los recientes hechos violentos ocurridos en Concordia, Sinaloa, los cuales calificaron no como eventos aislados, sino como el reflejo de una violencia normalizada.

Se subrayó que la seguridad es una obligación constitucional y no una promesa de campaña, demandando investigaciones claras, estrategias coordinadas y protección efectiva en las zonas donde se desarrolla la actividad. 
El mensaje fue tajante, “La inseguridad no puede seguir siendo tratada como una variable inevitable del entorno de trabajo, pues cuando se acepta como tal, el problema escala a un nivel institucional y moral”.

Asimismo, el llamado se extendió hacia el interior del sector, a  las empresas mineras se les recordó que la rentabilidad jamás debe anteponerse a la integridad humana y que operar en territorios complejos exige una responsabilidad que vaya más allá del cumplimiento mínimo de la ley. 

Finalmente, el sector minero hizo un exhorto a cámaras y clústeres para que asuman un rol de vigilancia activa y presión legítima. 

Bajo la premisa de que "el silencio también implica responsabilidad", los trabajadores concluyeron que mientras persista la incertidumbre de no saber si se regresará a casa después de una jornada laboral, la riqueza extraída de la tierra será moralmente insostenible. La jornada en la Plaza del Ángel cerró con la exigencia de que la memoria de quienes han perdido la vida se traduzca, de una vez por todas, en acciones firmes y decisiones que devuelvan la paz a las regiones mineras del país.