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Nos enfrentamos a un narcogobierno: Maru Campos

  • Por Editora EL

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Chihuahua. - En un acto que marca una ruptura definitiva y sin precedentes con el Ejecutivo Federal, la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, encabezó un multitudinario encuentro en el Centro de Convenciones de la capital, el cual lució abarrotado.

Desde el presídium, la mandataria estatal lanzó un discurso frontal y categórico en el que acusó al partido oficialista, Morena, de haber edificado un "absoluto narcogobierno" en el país, entregando el control territorial y las decisiones políticas al crimen organizado.

Ante un auditorio encendido, Campos inició su intervención con una autocrítica, reconociendo que al asumir la gubernatura apostó por mantener una relación institucional y funcional con la Federación, bajo la premisa de que los recursos e infraestructura fluirían sin importar las siglas partidistas.

"Hoy, al día de hoy, les digo de todo corazón y con toda humildad que me equivoqué", manifestó la gobernadora, al señalar que la respuesta del gobierno central fue una campaña permanente de descalificaciones y persecución política desde las conferencias matutinas, violentando su presunción de inocencia.

"Confirmé que, si una gobernadora electa con toda la legitimidad de su gente puede ser señalada y perseguida así, entonces nadie, absolutamente nadie, está seguro en este país".

Un diagnóstico de "narcopolítica" y control territorial

La mandataria estatal afirmó que su diagnóstico inicial sobre el Gobierno Federal era incompleto, pues no se trata solamente de una administración ineficiente, sin medicinas ni mantenimiento carretero, sino de la construcción de un sistema totalitario enfocado en concentrar el poder para posteriormente delegarlo a las estructuras criminales.

Durante su discurso, Campos enlistó crudas realidades que, aseguró, la sociedad mexicana no puede seguir normalizando; el dolor de las madres buscadoras que desentierran los restos de sus hijos bajo el sol, el desplazamiento forzado de comunidades indígenas obligadas a sembrar amapola, y el reclutamiento forzado de jóvenes en campamentos delictivos. Asimismo, denunció que los cárteles han tomado el control de recursos estratégicos como los módulos de riego agrícolas, operando como si fueran la propia Comisión Nacional del Agua (Conagua).

Para ejemplificar el impacto de la violencia en la niñez, la gobernadora relató casos locales trágicos, como el de un menor herido de bala en Guadalupe y Calvo debido a la normalización de las armas, y el fallecimiento de un niño de dos años atrapado en el fuego cruzado durante los disturbios por la captura de un líder criminal.

El "laboratorio" de Sinaloa y la complicidad electoral

Uno de los puntos más álgidos del encuentro ocurrió cuando Maru Campos denunció de manera directa el modus operandi electoral que presuntamente vincula a Morena con el crimen organizado. Con la presencia en el recinto de liderazgos nacionales de la oposición, como Marko Cortés y Jorge Romero, la gobernadora afirmó que las elecciones de 2021 y 2024 estuvieron marcadas por el secuestro de candidatos y amenazas sistemáticas que eran reportadas bajo desesperación a los comités ejecutivos.

De acuerdo con la mandataria, el estado de Sinaloa funcionó como el laboratorio de este modelo de "narcopolítica pura", donde el gobernante en turno ascendió al poder gracias a los votos operados por el cártel, devolviendo el favor mediante impunidad absoluta.

Esta dinámica, argumentó, quedó en evidencia cuando las fuerzas federales y estatales se mostraron incapaces o renuentes a intervenir durante los recientes enfrentamientos internos de los grupos delictivos que paralizaron Culiacán.

Soberanía como escudo de la impunidad

Respecto a las recientes presiones y las solicitudes de detención emitidas por Estados Unidos contra funcionarios mexicanos vinculados al narcotráfico, Maru Campos criticó severamente la postura del partido oficialista por exigir pruebas de manera "insolente".

"La prueba es el miedo de la gente, las familias buscando a sus desaparecidos, las comunidades desplazadas", sentenció.

Finalmente, la gobernadora defendió su postura frente a las investigaciones y señalamientos de la Federación en su contra, denunciando que el concepto de "soberanía nacional" está siendo utilizado de forma falsa por el grupo en el poder como un escudo protector para los narcopolíticos. Aseguró que los ataques hacia su persona son en realidad una persecución en contra de millones de mexicanos que aspiran a vivir en un país sin corrupción, sin autoritarismo y bajo el imperio de la ley, advirtiendo que Chihuahua se mantendrá firme como un bastión de resistencia frente al centralismo y la impunidad.