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Pide Arzobispo que las buenas intenciones se conviertan en obras

  • Por Editor

Chihuahua.– Durante la Misa Dominical, el Arzobispo de Chihuahua, Constancio Miranda Weckmann, dio lectura al pasaje del Santo Evangelio de San Mateo, capítulo 21, versículos 28 al 32, en el que Jesús dialoga con los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo.

En el pasaje, Jesús planteó la parábola de un hombre que pidió a sus dos hijos trabajar en la viña. El primero aceptó, pero no acudió, mientras que el segundo inicialmente se negó, pero después se arrepintió y fue. Al preguntar cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre, respondieron que el segundo.

Entonces Jesús les advirtió que los publicanos y las prostitutas se les adelantaban en el camino al Reino de Dios, pues cuando Juan predicó la justicia, ellos creyeron, mientras que quienes lo escucharon y presenciaron sus obras no se arrepintieron ni creyeron.

En su meditación, el Arzobispo Miranda Weckmann explicó que Dios prefiere una negativa sincera que después se transforma en obediencia, antes que una promesa que nunca se cumple. Señaló que el Señor perdona más fácilmente la palabra dicha con rechazo que la omisión de hacer su voluntad.

Asimismo, subrayó la advertencia de Jesús sobre quienes son reconocidos públicamente como pecadores, al señalar que pueden entrar al Reino antes que aquellos que se consideran justos.

Destacó que no basta con repetir que se cree, que se reza o que se desea hacer el bien, ni con prometer que mañana se mejorará. La verdadera abundancia espiritual, afirmó, no reside en las buenas intenciones o en lo que se dice que se hará, sino en las obras concretas que se realizan.